Comienzo la siguiente ronda, ya no puedo recordar cuantas rondas pertenecen al pasado. Ya no se por que mas brindar, no se si ya brindé por las mujeres, pero alzaré esta copa en su honor una vez mas.
Estoy sentado comodamente en una mecedora vieja y observo con detenimiento la silueta de un cerro remarcada por el sol oculto a su espalda. El sol nunca se cansa de moverse y nunca se rinde.
Te das cuenta de como se nos escapó de las manos este día? un dia mas... Se va el dia en medio de preguntas enmarañadas que nos hacen ver la ceguera del alma. Y las palabras caen como pequeñas piedras por un despeñadero, palabras y mas palabras y nunca logro comunicar un pensamiento, solo caen y todos se hacen a un lado para dejarlas pasar y estrellarse estrepitosamente en el duro suelo.
A fin de cuentas, todo sirve para nada, si de todas formas cometemos errores, los probables caminos dicen que ya no existe el sur, ya no tiene caso volver la vista atrás.
Aun me queda la posibilidad de soñar, pero desconfio de las risas ajenas, de hecho desconfio de todos inclusive creo que mi sombra es capaz de jugarme sucio. Se que las fronteras son imaginarias, pero el dolor que causan, es real y todo esto ademas de las tranquilidades ulteriores, las hipotesis traumatizantes, el olor a cigarro impregnado en mis dedos y en mi ropa, junto con la sangre y el sudor ajenos.
Doy un sorbo mas al vino mas amargo y luego todo da una voltereta cosmica y celestial; abro los ojos y miro a mi alrededor... Otra vez estoy solo.


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